Drenaje Linfático Manual en Pre-Parto, Post-Parto, Pre-Quirúrgico y Post-Quirúrgico

Durante el embarazo es muy normal sufrir molestias en articulaciones y/o espalda debido al aumento de peso. La posición al caminar varía y hace que la espalda se cargue hasta que puede provocar dolor.

En muchas mujeres, las piernas se hinchan y al final del día pueden provocar dolor y sensación de cansancio hasta los pies. Esto se debe a la retención de líquidos sumado al aumento de peso que sufren.

El Drenaje Linfático Manual Corporal se indica a partir del tercer mes de embarazo, siempre y cuando el profesional Obstetra esté de acuerdo. Este tratamiento alivia la retención de líquido que se genera por los cambios hormonales producidos durante el embarazo, como así también por el mismo peso del bebé. Incluso si se comienzan a notar los tobillos hinchados o empieza a aparecer dolor en las piernas y sensación de pesadez. De esta manera y con sesiones periódicas, desaparecerán los síntomas y prevendremos que empeoren a medida que evoluciona el proceso de gestación.

En cuanto al Post-Parto, es importante tener en cuenta que el drenaje linfático es muy recomendable ya que su objetivo es eliminar toxinas, residuos metabólicos y el exceso de líquido. Muchas mujeres suben mucho de peso durante el embarazo y quedan frustradas por la aparición de celulitis y estrías. El DLM puede ser un gran aliado no sólo por la parte estética sino también por la de la salud.

Si nos centramos en el Pre y Post-Operatorio, después de una intervención quirúrgica, el cuerpo comienza a retener una mayor cantidad de líquido. La aplicación de la técnica de drenaje linfático no solo reduce esa retención, sino que también mejora la circulación de la sangre, proporcionando una mejor calidad de vida para el paciente.

El drenaje linfático post-quirúrgico está indicado para aliviar el dolor, eliminación de hematomas, reducción de fibrosis y acelerar el proceso de cicatrización y recuperación.

La técnica se considera indispensable en los casos de abdominoplastia, liposucción, mamoplastia, hidroliposucción, blefaroplastia, rinoplastia, ritidoplastia, mastectomía total o parcial y cirugías de implantación de prótesis de silicona.

Tras cualquier tipo de cirugía, el drenaje linfático post-quirúrgico está indicado para lograr los siguientes objetivos:

  • Disminuir el dolor y la inflamación
  • Eliminar los restos de medicación, anestesia y suero utilizados durante la intervención.
  • Favorecer la regeneración de los capilares y vasos linfáticos dañados tras la intervención.
  • Disminuir las molestias y proporcionar bienestar tras la intervención.
  • Disminuir la duración del periodo postoperatorio.
  • Acelerar la reabsorción de edema y equimosis.
  • Mejorar el estado de la piel y favorecer la retracción de la misma.
  • Evitar adherencias en la cicatriz.
  • Evitar el enrojecimiento y enquistamiento la cicatriz que puede producir una retracción permanente de la piel.
  • Acelerar la recuperación de los tejidos y de la sensibilidad en la piel.
  • Acelerar la reabsorción de zonas fibrosas por estimulación de macrófagos.

El drenaje linfático aplicado antes de la operación tiene los siguientes beneficios para la salud del cuerpo:

  • Mejora la circulación sanguínea y del sistema linfático.
  • Mejora de la piel en la absorción de productos esenciales aplicados en la piel momentos antes de la intervención quirúrgica.
  • Relajación física.
  • Alivio del estrés pre-operatorio.
  • Prevención de posibles complicaciones, como la fibrosis y seromas.